Anoche me acosté junto a un delfín moribundo varado en la arena. Lo mire fijamente a los ojos mientras la vida se le iba escapando, nada podía yo hacer, mas que expresarle mi tristeza con la mirada. Lo vi llorar y cada lagrima era un capitulo en la historia de su vida. Murió y yo me quede ahí, recostado junto a el.
Me dormí y soñé que planchaba las arrugas del mar para vestirme con el, para acudir al concierto de las ballenas en el sitio mismo donde el sol desaparece. Soñé que iba hilvanando los días felices y azules, y hacia con ellos un collar de agua, sal, infinitud y silencio liquido.
lunes, 21 de junio de 2010
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