lunes, 21 de junio de 2010

Tengo.

Tengo una fuente para calmar la sed en el fondo de tu ombligo, y una mesa con pan para el alma hecho por tus manos.


Tengo un anzuelo para ser atrapado cuando me mojo en la punta de tu lengua, y a Dios y a los ángeles tirando del otro lado.

Tengo un polvorín en la bodega de tu corazón y un cigarro hecho con piel de durazno para fumarlo junto a el.

Tengo una muerte cuando me odias y una resurrección cuando me amas, un invierno cuando te vas y un verano cuando vuelves.

Tengo una sembradío de tristezas en cada lágrima que acaricia tus mejillas, y un antídoto que las transforma cuando te hago el amor.

Tengo una taza de te, un poemario de Sabines, una canción de Sabina y una hoja en blanco para decirte cuanto te amo.

Tengo una cajita musical escondida en el guardarropa y un puñal que mata de risa oculto bajo la almohada.

Tengo una revolución que hace correr el vino tinto entre amigos, inicia a las nueve treinta de cada viernes y acaba a las cinco de la mañana de cada sábado.

Tengo palomas mensajeras vestidas de tinta y sol que envio a tu corazón cuando me siento perdido, y la esperanza paseando de incógnito en el andén de mis ojos.

Tengo un sueño adoptado, un alma remendada, dos vacíos que nunca pude llenar, un par de zapatos con alas que deje de usar cuando crecí.

Tengo mil historias para cubrir los agujeros cuando llega el frío, un montón de recuerdos apilados para incinerar el cuerpo cuando el alma se haya ido, un botecito para mezclar mis cenizas con tinta y una suplica para que alguien escriba con ellas…la canción más bonita del mundo.



Alan.

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