jueves, 19 de febrero de 2009

TENGO ( Pensando en Alejandra )

Tengo una fuente para calmar la sed en el fondo de tu ombligo, y una mesa con pan para el alma hecho por tus manos.
Tengo un anzuelo para ser atrapado cuando me mojo en la punta de tu lengua, y a Dios y a los ángeles tirando del otro lado.
Tengo un polvorín en la bodega de tu corazón y un cigarro hecho con piel de durazno para fumarlo junto a el.
Tengo una muerte cuando me odias y una resurrección cuando me amas, un invierno cuando te vas y un verano cuando vuelves.
Tengo una sembradío de tristezas en cada lágrima que acaricia tus mejillas, y un antídoto que las transforma cuando te hago el amor.
Tengo una taza de te, un poemario de Sabines, una canción de Sabina y una hoja en blanco para decirte cuanto te amo.
Tengo una cajita musical escondida en el guardarropa y un puñal que mata de risa oculto bajo la almohada.
Tengo una revolución que hace correr el vino tinto entre amigos, inicia a las nueve treinta de cada viernes y acaba a las cinco de la mañana de cada sábado.
Tengo palomas mensajeras vestidas de tinta y sol que envio a tu corazón cuando me siento perdido, y la esperanza paseando de incógnito en el andén de mis ojos.
Tengo un sueño adoptado, un alma remendada, dos vacíos que nunca pude llenar, un par de zapatos con alas que deje de usar cuando crecí.
Tengo mil historias para cubrir los agujeros cuando llega el frío, un montón de recuerdos apilados para incinerar el cuerpo cuando el alma se haya ido, un botecito para mezclar mis cenizas con tinta y una suplica para que alguien escriba con ellas…la canción más bonita del mundo.

Alan.

miércoles, 18 de febrero de 2009

DE SUEÑOS, AEROPUERTOS Y AUSENCIAS.

Aun ahora tengo la sensación de que nunca me dijiste todo cuando hablabamos de nuestros sueños, aunque casi siempre dábamos preferencia a los tuyos. Siempre buscaba fortalecerte con mis palabras, de vez en cuando tomabas mi mano y me mirabas fijamente, me dabas las gracias por apuntalar tus sueños, por reconstruirte las alas. Nunca te dije que yo quería ir junto a ti en ese vuelo, mentías tan bien cuando decías que querías hacerlo sola, que ambos nos convencimos de que decías la verdad. En retrospectiva me di cuenta de que yo era tu fuerza, que te habias vuelto adicta a mí sin saberlo y en su momento yo tampoco lo supe, de haberlo sabido hubiera cometido la locura de decirte que te amaba, que yo también era un vicioso de tus sueños y tus movimientos. Tantas veces estuvimos en el lugar preciso, a la hora precisa. Con tu cabeza en mi hombro me regalabas el silencio de la noche como hoja en blanco, para que yo escribiera en el lo que en el fondo de tu corazón querías escuchar, pero nunca dije nada. Querías que yo sacara la espada de la piedra como en aquel cuento, para ser rey legitimo de tu corazón, y yo quería que besaras al sapo para que se convirtiera en príncipe, pero fuimos malos arqueólogos del sentimiento, pésimos descifradores de los acertijos del amor. Un día me fui de la ciudad memorizando cada rizo y el aroma de tu pelo, me despedí de ti pensando en volverte a ver, me abrazaste y besaste mi mejilla tal y como siempre lo hacíamos sin ir más allá. Metiste una fotografía tuya en un bolsillo de mi saco, la guarde en un libro que enterré luego bajo las raíces de un árbol, después de pedir un deseo frente a las costas del mar mediterráneo. No calcule bien el tiempo de regreso, no calcule bien el efecto de la ausencia, cuando volví, ni tu ni la ciudad eran las mismas mujeres que conocí, ella tenia el alma mas gris, y tu, sueños con alas mas fuertes. En mi ausencia, hiciste del recuerdo un Dios al que prometiste devoción eterna a cambio de que yo te admirara, a cambio de que yo me sintiera orgulloso de ti, y entonces decidiste llevar a cabo tu propio viaje de conquista. Una vez más nos despedimos en el aeropuerto y una vez mas no estuvimos juntos en el mismo vuelo, una vez mas me besaste en la mejilla sin ir más allá, y una vez más no dijimos lo que queriamos decir…pero ni una vez mas nos volvimos a ver.

Alan.

lunes, 16 de febrero de 2009

DETRAS DEL VENTANAL


Es un pensamiento recurrente que llega siempre que estoy observando la ciudad a través de algún gran ventanal, y si es en algún bar mucho mejor, que placer estar ahí con una copa de vino tinto, escuchando al trovador en turno mientras mi vista se pierde en la ciudad. En un momento así, es fácil que la nostalgia se siente junto a ti a compartir el vino añejado en las barricas del recuerdo. Al acabar la tarde las luces de la ciudad contrastan sobre el fondo oscuro de la noche, y ante mi aparece un mapa trazado con luz mercurial. Desde mi lugar observo cada punto del laberinto de luz, empiezo a recordar lo vivido en cada zona, en cada calle, en cada punto del mapa de mi vida. Desde atrás del ventanal busco una calle que converja hacia el punto donde estoy, a veces la encuentro, a veces no, pero siempre las recorro con la vista y a todas les doy nuevos nombres. Nombres sacados de mi pasado, de mis recuerdos, pues en cada calle viví algo y ese algo siempre estuvo acompañado de un alguien. Y cambio los rostros en los panorámicos, encuentro corazones labrados en cada árbol, nombres y fechas tatuados en la piel de la ciudad. En cada esquina me topo con presencias intangibles de juventud eterna, que me hablan desde el otro lado del cristal que las contiene, que dejan la huella de sus labios en la superficie del tiempo muy lejos de mi carne, muy cerca de mi alma. Aspiro el aroma del vino y le doy un trago, que dulce sabor amargo, tan parecido a la sensación que te produce la nostalgia. La edad de mi vida se calcula contando recuerdos, el camino recorrido por ella se calcula andando cada calle que converge hacia mi, descubriendo el nombre secreto de cada una, acariciando los tatuajes en la piel de cada árbol, de cada kilómetro de asfalto, encontrando besos pintados en cada aparador, en cada libreta. Habria que convirtirse en un Grenouille, para identificar la composición de cada perfume que rodea cada uno de mis recuerdos.


Alan.

EL HOMBRE DE OLEO ( I )

Lo descubri hasta que me senté en el sofá. Era un pequeño espejo redondo con mango de madera que estaba tirado en el suelo de mi habitación, casi a los pies del altar de rituales de Casandra. La pintura de la madera que lo enmarcaba lucia escarapelada, y dejaba ver que alguna vez estuvo pintado de dorado y verde. Una típica pieza de bazar, de esas que en cuanto las ves sabes que tienen toda una historia detrás. Nunca antes lo había visto y no sabia como había llegado hasta ahí. Pensé entonces que seguramente era de mi madre y ella lo habría olvidado en el suelo al hacer la limpieza, pero deseche pronto esa idea pues mi madre como toda buena madre, no dejaba nada tirado en el suelo y menos después de hacer el aseo —¿habrá sido de Marisol?— me pregunte. –Claro—dije de nuevo. –Dejaras de ser mujer, ya no te preocupes tanto por mi—grite viendo hacia la puerta con la esperanza de que mi madre me escuchara. Llege a la rápida conclusión de que aquel espejo habia pertenecido a mi ex novia Marisol, y que mi madre lo había dejado deliberadamente frente al sofá en el cual solo me sentaba cuando necesitaba cavilar, cuando quería tomar alguna decisión importante. Pensé que mi madre al dejar el espejo ahi, pretendía hacer que Marisol estuviera presente de alguna manera en mis pensamientos. –Las dos estan de acuerdo, lo se— exclame con fuerza mientras me llevaba la botella de tequila a la boca. Mama insistía en que desde que termine con Marisol yo había cambiado para mal, que había perdido el rumbo y hasta el empleo, juraba que detrás de todo estaba Casandra, mi nueva novia en aquella ocasión. Pero mi madre no solamente era mujer de opiniones, era también mujer de acciones. Llego al extremo de presentarse en casa de los padres de Casandra, para decirles que su hijo (entiéndase que hablo de mi) era un hombre comprometido, y que no era de buen ver que su hija se entrometiera en una relación que pronto seria bendecida por la santa iglesia. Me reservo aquí el relatar cuanto problema nos causo con semejante acción, que a final de cuentas no sirvió de nada pues no logro separarnos. Fue la vida quien lo hizo después.Casandra tenía siempre cierto halo de misterio, y una belleza en la que podías encontrar tanto los rasgos de la raza gitana y los de la sangre eslava. Podía aparecer vestida con una larga y colorida falda, el pelo suelto, una guitarra acústica en la espalda y decirme vamos al bosque a inventar canciones. Otro día llegaba vestida de jeans y cazadora de cuero café, con una cámara fotográfica colgando del hombro y decirme vamos al desierto a retratar trenes. Siempre en movimiento, siempre distinta. A veces, en noches de tormenta, le gustaba escaparse hacia el parque más cercano y efectuar una extraña danza a la luz de los relámpagos. Cuando le pregunte porque le gustaba hacer eso me contesto que quería aprovechar la energía del cielo. A ella le gustaba pintar, la poesía, la bohemia en pocas palabras. Fue por ella que de pronto me sentí pintor y decidí dejar de hacer todo eso que agradaba a mi madre, incluso terminar con Marisol.

Alan.

EL HOMBRE DE OLEO ( II )


Y bien, una vez develado el misterio (según yo) concluí que el espejo era un anzuelo de mi madre. Sin embargo no hice nada por levantarlo y me quede sentado en el sofá observándolo, calculando el espacio que había entre el y yo. Pensando en los vampiros a los que aquel pequeño espejo negaría el derecho de admisión. El mundo únicamente se manifiesta porque es negado, dijo Sartre alguna vez, y en aquel momento no supe si la frase venia al caso o no, pero fue parte de un cúmulo de ideas que brotaron de mi mente cuando estaba observando a aquel objeto. Di un trago mas a la botella de tequila que sostenía con mi mano derecha y sonreí pensando en que, vampiros, filósofos existencialistas, cálculos espaciales y teorías de conspiración, pudieran desfilar en mi mente todos juntos, convocados por algo aparentemente tan sin importancia, como lo era aquel espejo.-- Suficiente material para una novela y tan insignificante que pareces — Dije viendo al espejo, y empecé a hablarle como si este pudiera entenderme. El alcohol empezaba a afectar mi cerebro.--No soy justo al minimizar tu importancia en el mundo, pues los grandes maestros te han utilizado mas de una vez como fuente de inspiración. Stendhal dijo que una novela es como un espejo que pasea por una carretera, reflejando tanto el azul del cielo como los charcos del suelo. Alguien mas dijo que ustedes son la puerta de entrada a un mundo inverso, otro hablo de un espejo que no reflejaba la imagen de quien lo contemplaba, si no sus deseos más profundos. Perseo mato a Medusa haciéndola mirar su propio reflejo en un espejo. Espejos que hablan, que atrapan, que liberan, que excitan, que mienten, que dicen la verdad, que dan vida y que asesinan. Patético, de que otra manera puedo llamar a semejante episodio de mi vida. Un sujeto ebrio tumbado en el sofá de una habitación y hablando con un objeto, gritando incoherencias sobre espejos y mujeres, mezclándolo todo.


Alan.

EL HOMBRE DE OLEO ( III )


Pero volvamos a mi habitación. Después de un rato de hablarle al espejo hice silencio. Me dedique a observarlo sin mover una pestaña, casi en estado catatónico. No recuerdo cuanto tiempo estuve así hasta que el movimiento llego de nuevo. Pero no fui yo el que se movió si no el espejo. Fue algo casi imperceptible y en un primer momento lo atribuí a los mareos consecuencia del tequila, pero volvió a ocurrir, se movió y esa segunda vez lo vi claramente. Lo que ocurrió después lo resumiré de la siguiente manera…Si la ley de gravedad tuviera efecto en el sentido jurídico y no solo en el científico, estaría escrita más o menos así: (Art. 27. de la ley de gravedad).a) Ningún objeto inerte dentro de la atmosfera terrestre, podrá moverse por si mismo.b) Todo objeto inerte que accidentalmente caiga de la base o superficie que lo sostiene, deberá ir estrictamente hacia abajo y nunca, por ningún motivo, lo hará hacia arriba.Pues bien, aquel pequeño espejo violo la ley de gravedad totalmente y a sangre fría. Luego de que logro ponerse de pie (por decirlo de alguna manera ya que quedo parado sobre su mango) inicio una extraña danza meciéndose de izquierda a derecha, que me recordó el truco que los hipnotiztas utilizan para inducir al trance meciendo frente a tus ojos un reloj. Yo, mas embrutecido por la impresión que me causaba semejante asunto que por el mismo tequila, no me movía de mi lugar, solo atine a mecer la cabeza como lo haría un metrónomo, siguiendo el paso que me marcaba aquel objeto. Por momentos veía parte de mi rostro reflejándose en el espejo. Parecía como si aquel objeto tratara de controlarme de alguna manera, y por poco lo lograba pero una repentina nausea me saco del letargo y le di un trago largo a la botella. Me puse de pie y avance hacia el espejo que seguía oscilando, y justo cuando llegue a el paro el movimiento y se dejo caer con su superficie de cristal hacia arriba. Me hinque y agache la cabeza para ver más de cerca a aquel fenómeno de madera y cristal. Un sujeto con cara de imbecil me observaba desde el fondo del espejo. Luego vi que algo apareció en la superficie de cristal. Era como una mancha de grasa y acerque todavía mas mi rostro para ver mejor, y en ese preciso instante otra mancha más apareció. Eran huellas, huellas dejadas por los dedos de una mano invisible. Me levante bruscamente y me fui de reversa hasta caer de nuevo en el sofá. Un rastro de tequila quedo en el suelo pero en ningún momento solté la botella, y estaba a punto de darle un trago más, cuando vi que el espejo empezó a levitar hasta quedar parado sobre el altar de rituales. El espejo se quedo quieto y la tapa del bote donde guardaba mis pinceles salto y callo al suelo, un pincel salio flotando y sumergió la punta en la mezcla de pintura que instantes antes yo había preparado, luego se dirigió hacia donde estaba el espejo y empezó a hacer trazos en el aire frente a el, como si le sirviera de referencia para ver lo que hacia. Con la nada como superficie, el pincel dibujo una mano humana que una vez terminada, tomo el pincel entre sus dedos y continuo dando vida a la nada, hasta que una segunda mano quedo terminada con todo y brazo. El pincel cambio una y otra vez de mano, hasta que al final estaba ante mí un ser con forma de hombre, que se había auto dibujado. Un fuerte olor empezó a invadir la atmosfera y el silencio era un agujero negro que atraía todo hacia su centro, fue ahí donde coincidieron la mirada del engendro y la mía. Hubo un momento en que en vez de miedo, sentí algo parecido a la ternura al ver a aquel extraño ser mirándome en silencio, con sus ojillos bizcos mientras escurría pintura sobre el suelo de la habitación. Después de un instante elevo las manos a la altura de su cara y se miro las palmas, se recorrió el cuerpo con la mirada de arriba abajo, parecía estar comprobando que estuviera completo. Elevo sus manos una vez más y se toco la cara bruscamente deformándose un poco la nariz. Luego se palpo las orejas y termino por zafarse la izquierda, logro sostenerla un instante antes de que se le escurriera entre los dedos, fue cuando pareció darse cuenta de lo frágil y efímera que seria su existencia en este mundo…y entonces me hablo.


Alan.

EL HOMBRE DE OLEO ( IV )



Tengo poco tiempo—dijo mirándome con ansiedad—Ya veo, ¿y tu quien diablos eres?—pregunte. –Soy la burda manifestación de lo que nunca pudiste crear, un feto sin vientre que lo hiciera nacer, un aborto provocado por tu mediocridad. La creación inconclusa que reprocha a quien debió ser su creador, su falta de pasión, de ejercicio mental y de amor al arte ¿Te queda claro quien soy ?--. El engendro aquel me decía todo eso con la mirada fija en mí, empequeñeciendo aun más sus ojillos que ya no me parecían graciosos. Donde antes había una mirada dislocada que provocaba risa, ahora había una mirada perfectamente centrada en mí, como mira telescópica de un rifle a punto de disparar, un par de lucecillas que me miraban de una forma tal que parecían contener mil sentimientos nada agradables y todos hechos solo para mi.
Sentí un estremecimiento al ver esas cuencas luminosas, que se acrecentó al ver el rostro deforme al cual pertenecían. ¿Miedo? Si, eso era lo que estaba sintiendo y no me agrado nada saberlo. La impresión había hecho que el efecto del alcohol disminuyera junto con la locura que conlleva y que algunos llaman valentía, así que di un trago muy, muy largo a la botella. Una oleada de calor me inundo y le dispare al engendro una mirada retadora, luego reí apoyando la barbilla contra el pecho, moví la cabeza de izquierda a derecha efectuando un movimiento de negación mientras continuaba riéndome. —Este aborto del infierno acaba de llamarme holgazán mental, impotente artístico y traidor al arte -- me repetí todo eso a mi mismo mientras seguía con el mentón apoyado en mi pecho. Cerré los ojos fuertemente manteniendo la cabeza inclinada. – Tú no eres más que una maldita alucinación mía – grite mientras levantaba el rostro y abría los ojos, pensando que esa cosa desaparecería pero no fue así, el hombre de óleo seguía ahí, y seguia hablandome. --Para llamarte artista te falta mucho, tu como muchos otros te excitaste con la forma del instrumento, ambicionaste acariciarlo, tenerlo entre tus manos, pero nunca fuiste mas allá de su cuerpo, jamás invocaste al arte con el, jamás te conectaste con ese nivel que te lleva a ser un creador. Fue por impresionar a Casandra que te autodenominaste artista, anhelaste tocar su cuerpo y hasta ahí pudiste llegar, te pareció mas fácil seguir el camino que ella recorría que fabricar el tuyo propio, como todo buen haragán mental te montaste sobre una personalidad ya hecha pues nunca fuiste capaz de crear la tuya propia. Abandonaste a Marisol pues en ella solo encontrabas el tedio, la llamaste poco interesante, la acusaste de no compartir los sueños ¿pero de que sueños hablabas? Ni tu mismo te haz entendido nunca, ella sabia muy bien hacia donde ir y tu solo actuaste como un idiota que no sabe interpretar las señales en un cruce de caminos, ella se quedo junto a ti en esa encrucijada, esperando para acoplar su paso al tuyo a sabiendas de que no necesitaba de ti para avanzar, pero quiso esperarte ¿y que hiciste tu? Te fuiste detrás de otra como un perro que necesita un dueño que seguir, mejor para ti ir detrás de alguien que va haciendo el camino, que ir a la par construyendo juntos. Vaya creador que eres, que gran artista ven mis ojos, que momento este en que un monstruo deforme como yo, se levanta como puede y reclama a quien debió haberlo creado, que este usurpando el espacio de un verdadero artista, que le prive de venir al mundo como debe de venir una obra de arte, no engendrada con los genitales si no con el alma--. Y el silencio llego de nuevo, me sentí como si hubiera sido acribillado, traspasado por mil flechas, por mil lenguas puntiagudas. Después una furia desbocada hizo presa de mi, recuerdo todo entre niebla, recuerdo haber lanzado la botella contra el engendro, y ver como su figura se iba desintegrando poco a poco a causa del tequila que salpico todo su cuerpo, recuerdo haber tomado el lienzo sin pintar que estaba sobre el soporte, y haberlo estrellado contra la masa deforme que antes había sido el hombre de óleo, arremetí contra todo lo que había en mi habitación, si en vez de pintura hubiera sido sangre, el espectáculo habría sido dantesco. El suelo, las paredes, los muebles que quedaron de pie, el techo, todo estaba salpicado de pintura, yo mismo era una amalgama de aguarrás, tequila, pintura, lagrimas y no se que tantas viscosidades mas. Caí de rodillas en el centro de la habitación, justo encima de lo que había sido el hombre de óleo, la cabeza me empezó a dar vueltas y me derrumbe sobre mi lado derecho, totalmente rendido, totalmente alcoholizado, prácticamente flotando sobre un gran charco de pintura.
Mi madre entro al poco rato y no se sorprendio al ver la habitacion hecha un desastre y a mi tirado en el suelo lleno de pintura, ya estaba acostumbrada a esa escena y solo dijo para si misma. —Pobre hijo mío, bebe para inspirarse pero nunca le llega la inspiración, y ese maldito vicio lo esta matando. Pido a Dios que los demonios que lleva dentro algún día se le salgan .
Afuera la vida seguía su curso normal, una vida con leyes espaciales, temporales, dimensionales, que no permiten, que hacen inaceptable que lo que ocurre en mi habitación se manifieste fuera de ella, así que solo se trato de un pintor ebrio que derramo la pintura, y luego resbalo cayendo sobre ella mientras trataba de pintar la obra de nunca jamás.
Fin.


Alan.

martes, 10 de febrero de 2009

TRANSMUTACION

Fotografia de Andros Garcia.
Casi siempre al atardecer los veo uno detrás del otro
Deslizándose sobre la piel del cielo
Con los ojos cerrados y las alas abiertas
Yo los observo desde abajo oculto entre la obscuridad de la tierra
Siempre estoy a la misma hora para atestiguar su vuelo
Porque de alguna manera yo soy el… y ella es mía



Alan.

miércoles, 4 de febrero de 2009

DESNUDOS EN UNA TARDE DE DOMINGO.

Un valle de sabanas y tu cuerpo semidesnudo extendido sobre el. Los recuerdos de tu niñez brotan de la boca que tiene el cuerpo de la mujer que ahora eres. Te escucho recostado a tu lado, sintiendo el aire del ventilador subiendo por mis piernas. Afuera los autos pasan, las bocas maldicen al sol que les quema la cara y el hollín mancha las almas, pero aquí, en nuestra habitación, la sinfonía de la decadencia no llega.


UNA BURBUJA DE SERENIDAD NOS PROTEJE, NOS ENCIERRA, NOS HACE INMUNES

Luego abro la ventana y la paz contenida en nuestra habitación se desborda, sale a la calle y lo inunda todo. Anega el barrio de tranquilidad y entonces nada es caótico.
La fuente de este río desbordado es tu cuerpo de mujer semidesnuda, que tiene una boca de mujer que me habla de cuando era niña. Remembranza poderosa que convertida en vibración paraliza motores, ahoga imprecaciones, derriba paredes, penetra oídos, cuerpos y almas.

El aire del ventilador lleva más de tus recuerdos a la calle. Anécdotas convertidas en semillas que caen aquí y allá. Donde cae un recuerdo tuyo brota un árbol. De mis oídos brotan retoños que se convierten en enredaderas que suben por las paredes y lo cubren todo.

SOY LA TIERRA DONDE GERMINA LA SEMILLA DE TUS PALABRAS, DE TUS RECUERDOS

Sigue hablándome de cuando eras niña. Dejare la ventana abierta y así tal vez podamos reforestar el mundo.


Que fecundos son tus recuerdos.

Alan.