
Tengo poco tiempo—dijo mirándome con ansiedad—Ya veo, ¿y tu quien diablos eres?—pregunte. –Soy la burda manifestación de lo que nunca pudiste crear, un feto sin vientre que lo hiciera nacer, un aborto provocado por tu mediocridad. La creación inconclusa que reprocha a quien debió ser su creador, su falta de pasión, de ejercicio mental y de amor al arte ¿Te queda claro quien soy ?--. El engendro aquel me decía todo eso con la mirada fija en mí, empequeñeciendo aun más sus ojillos que ya no me parecían graciosos. Donde antes había una mirada dislocada que provocaba risa, ahora había una mirada perfectamente centrada en mí, como mira telescópica de un rifle a punto de disparar, un par de lucecillas que me miraban de una forma tal que parecían contener mil sentimientos nada agradables y todos hechos solo para mi.
Sentí un estremecimiento al ver esas cuencas luminosas, que se acrecentó al ver el rostro deforme al cual pertenecían. ¿Miedo? Si, eso era lo que estaba sintiendo y no me agrado nada saberlo. La impresión había hecho que el efecto del alcohol disminuyera junto con la locura que conlleva y que algunos llaman valentía, así que di un trago muy, muy largo a la botella. Una oleada de calor me inundo y le dispare al engendro una mirada retadora, luego reí apoyando la barbilla contra el pecho, moví la cabeza de izquierda a derecha efectuando un movimiento de negación mientras continuaba riéndome. —Este aborto del infierno acaba de llamarme holgazán mental, impotente artístico y traidor al arte -- me repetí todo eso a mi mismo mientras seguía con el mentón apoyado en mi pecho. Cerré los ojos fuertemente manteniendo la cabeza inclinada. – Tú no eres más que una maldita alucinación mía – grite mientras levantaba el rostro y abría los ojos, pensando que esa cosa desaparecería pero no fue así, el hombre de óleo seguía ahí, y seguia hablandome. --Para llamarte artista te falta mucho, tu como muchos otros te excitaste con la forma del instrumento, ambicionaste acariciarlo, tenerlo entre tus manos, pero nunca fuiste mas allá de su cuerpo, jamás invocaste al arte con el, jamás te conectaste con ese nivel que te lleva a ser un creador. Fue por impresionar a Casandra que te autodenominaste artista, anhelaste tocar su cuerpo y hasta ahí pudiste llegar, te pareció mas fácil seguir el camino que ella recorría que fabricar el tuyo propio, como todo buen haragán mental te montaste sobre una personalidad ya hecha pues nunca fuiste capaz de crear la tuya propia. Abandonaste a Marisol pues en ella solo encontrabas el tedio, la llamaste poco interesante, la acusaste de no compartir los sueños ¿pero de que sueños hablabas? Ni tu mismo te haz entendido nunca, ella sabia muy bien hacia donde ir y tu solo actuaste como un idiota que no sabe interpretar las señales en un cruce de caminos, ella se quedo junto a ti en esa encrucijada, esperando para acoplar su paso al tuyo a sabiendas de que no necesitaba de ti para avanzar, pero quiso esperarte ¿y que hiciste tu? Te fuiste detrás de otra como un perro que necesita un dueño que seguir, mejor para ti ir detrás de alguien que va haciendo el camino, que ir a la par construyendo juntos. Vaya creador que eres, que gran artista ven mis ojos, que momento este en que un monstruo deforme como yo, se levanta como puede y reclama a quien debió haberlo creado, que este usurpando el espacio de un verdadero artista, que le prive de venir al mundo como debe de venir una obra de arte, no engendrada con los genitales si no con el alma--. Y el silencio llego de nuevo, me sentí como si hubiera sido acribillado, traspasado por mil flechas, por mil lenguas puntiagudas. Después una furia desbocada hizo presa de mi, recuerdo todo entre niebla, recuerdo haber lanzado la botella contra el engendro, y ver como su figura se iba desintegrando poco a poco a causa del tequila que salpico todo su cuerpo, recuerdo haber tomado el lienzo sin pintar que estaba sobre el soporte, y haberlo estrellado contra la masa deforme que antes había sido el hombre de óleo, arremetí contra todo lo que había en mi habitación, si en vez de pintura hubiera sido sangre, el espectáculo habría sido dantesco. El suelo, las paredes, los muebles que quedaron de pie, el techo, todo estaba salpicado de pintura, yo mismo era una amalgama de aguarrás, tequila, pintura, lagrimas y no se que tantas viscosidades mas. Caí de rodillas en el centro de la habitación, justo encima de lo que había sido el hombre de óleo, la cabeza me empezó a dar vueltas y me derrumbe sobre mi lado derecho, totalmente rendido, totalmente alcoholizado, prácticamente flotando sobre un gran charco de pintura.
Mi madre entro al poco rato y no se sorprendio al ver la habitacion hecha un desastre y a mi tirado en el suelo lleno de pintura, ya estaba acostumbrada a esa escena y solo dijo para si misma. —Pobre hijo mío, bebe para inspirarse pero nunca le llega la inspiración, y ese maldito vicio lo esta matando. Pido a Dios que los demonios que lleva dentro algún día se le salgan .
Sentí un estremecimiento al ver esas cuencas luminosas, que se acrecentó al ver el rostro deforme al cual pertenecían. ¿Miedo? Si, eso era lo que estaba sintiendo y no me agrado nada saberlo. La impresión había hecho que el efecto del alcohol disminuyera junto con la locura que conlleva y que algunos llaman valentía, así que di un trago muy, muy largo a la botella. Una oleada de calor me inundo y le dispare al engendro una mirada retadora, luego reí apoyando la barbilla contra el pecho, moví la cabeza de izquierda a derecha efectuando un movimiento de negación mientras continuaba riéndome. —Este aborto del infierno acaba de llamarme holgazán mental, impotente artístico y traidor al arte -- me repetí todo eso a mi mismo mientras seguía con el mentón apoyado en mi pecho. Cerré los ojos fuertemente manteniendo la cabeza inclinada. – Tú no eres más que una maldita alucinación mía – grite mientras levantaba el rostro y abría los ojos, pensando que esa cosa desaparecería pero no fue así, el hombre de óleo seguía ahí, y seguia hablandome. --Para llamarte artista te falta mucho, tu como muchos otros te excitaste con la forma del instrumento, ambicionaste acariciarlo, tenerlo entre tus manos, pero nunca fuiste mas allá de su cuerpo, jamás invocaste al arte con el, jamás te conectaste con ese nivel que te lleva a ser un creador. Fue por impresionar a Casandra que te autodenominaste artista, anhelaste tocar su cuerpo y hasta ahí pudiste llegar, te pareció mas fácil seguir el camino que ella recorría que fabricar el tuyo propio, como todo buen haragán mental te montaste sobre una personalidad ya hecha pues nunca fuiste capaz de crear la tuya propia. Abandonaste a Marisol pues en ella solo encontrabas el tedio, la llamaste poco interesante, la acusaste de no compartir los sueños ¿pero de que sueños hablabas? Ni tu mismo te haz entendido nunca, ella sabia muy bien hacia donde ir y tu solo actuaste como un idiota que no sabe interpretar las señales en un cruce de caminos, ella se quedo junto a ti en esa encrucijada, esperando para acoplar su paso al tuyo a sabiendas de que no necesitaba de ti para avanzar, pero quiso esperarte ¿y que hiciste tu? Te fuiste detrás de otra como un perro que necesita un dueño que seguir, mejor para ti ir detrás de alguien que va haciendo el camino, que ir a la par construyendo juntos. Vaya creador que eres, que gran artista ven mis ojos, que momento este en que un monstruo deforme como yo, se levanta como puede y reclama a quien debió haberlo creado, que este usurpando el espacio de un verdadero artista, que le prive de venir al mundo como debe de venir una obra de arte, no engendrada con los genitales si no con el alma--. Y el silencio llego de nuevo, me sentí como si hubiera sido acribillado, traspasado por mil flechas, por mil lenguas puntiagudas. Después una furia desbocada hizo presa de mi, recuerdo todo entre niebla, recuerdo haber lanzado la botella contra el engendro, y ver como su figura se iba desintegrando poco a poco a causa del tequila que salpico todo su cuerpo, recuerdo haber tomado el lienzo sin pintar que estaba sobre el soporte, y haberlo estrellado contra la masa deforme que antes había sido el hombre de óleo, arremetí contra todo lo que había en mi habitación, si en vez de pintura hubiera sido sangre, el espectáculo habría sido dantesco. El suelo, las paredes, los muebles que quedaron de pie, el techo, todo estaba salpicado de pintura, yo mismo era una amalgama de aguarrás, tequila, pintura, lagrimas y no se que tantas viscosidades mas. Caí de rodillas en el centro de la habitación, justo encima de lo que había sido el hombre de óleo, la cabeza me empezó a dar vueltas y me derrumbe sobre mi lado derecho, totalmente rendido, totalmente alcoholizado, prácticamente flotando sobre un gran charco de pintura.
Mi madre entro al poco rato y no se sorprendio al ver la habitacion hecha un desastre y a mi tirado en el suelo lleno de pintura, ya estaba acostumbrada a esa escena y solo dijo para si misma. —Pobre hijo mío, bebe para inspirarse pero nunca le llega la inspiración, y ese maldito vicio lo esta matando. Pido a Dios que los demonios que lleva dentro algún día se le salgan .
Afuera la vida seguía su curso normal, una vida con leyes espaciales, temporales, dimensionales, que no permiten, que hacen inaceptable que lo que ocurre en mi habitación se manifieste fuera de ella, así que solo se trato de un pintor ebrio que derramo la pintura, y luego resbalo cayendo sobre ella mientras trataba de pintar la obra de nunca jamás.
Fin.
Alan.
Alan.



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