
Pero volvamos a mi habitación. Después de un rato de hablarle al espejo hice silencio. Me dedique a observarlo sin mover una pestaña, casi en estado catatónico. No recuerdo cuanto tiempo estuve así hasta que el movimiento llego de nuevo. Pero no fui yo el que se movió si no el espejo. Fue algo casi imperceptible y en un primer momento lo atribuí a los mareos consecuencia del tequila, pero volvió a ocurrir, se movió y esa segunda vez lo vi claramente. Lo que ocurrió después lo resumiré de la siguiente manera…Si la ley de gravedad tuviera efecto en el sentido jurídico y no solo en el científico, estaría escrita más o menos así: (Art. 27. de la ley de gravedad).a) Ningún objeto inerte dentro de la atmosfera terrestre, podrá moverse por si mismo.b) Todo objeto inerte que accidentalmente caiga de la base o superficie que lo sostiene, deberá ir estrictamente hacia abajo y nunca, por ningún motivo, lo hará hacia arriba.Pues bien, aquel pequeño espejo violo la ley de gravedad totalmente y a sangre fría. Luego de que logro ponerse de pie (por decirlo de alguna manera ya que quedo parado sobre su mango) inicio una extraña danza meciéndose de izquierda a derecha, que me recordó el truco que los hipnotiztas utilizan para inducir al trance meciendo frente a tus ojos un reloj. Yo, mas embrutecido por la impresión que me causaba semejante asunto que por el mismo tequila, no me movía de mi lugar, solo atine a mecer la cabeza como lo haría un metrónomo, siguiendo el paso que me marcaba aquel objeto. Por momentos veía parte de mi rostro reflejándose en el espejo. Parecía como si aquel objeto tratara de controlarme de alguna manera, y por poco lo lograba pero una repentina nausea me saco del letargo y le di un trago largo a la botella. Me puse de pie y avance hacia el espejo que seguía oscilando, y justo cuando llegue a el paro el movimiento y se dejo caer con su superficie de cristal hacia arriba. Me hinque y agache la cabeza para ver más de cerca a aquel fenómeno de madera y cristal. Un sujeto con cara de imbecil me observaba desde el fondo del espejo. Luego vi que algo apareció en la superficie de cristal. Era como una mancha de grasa y acerque todavía mas mi rostro para ver mejor, y en ese preciso instante otra mancha más apareció. Eran huellas, huellas dejadas por los dedos de una mano invisible. Me levante bruscamente y me fui de reversa hasta caer de nuevo en el sofá. Un rastro de tequila quedo en el suelo pero en ningún momento solté la botella, y estaba a punto de darle un trago más, cuando vi que el espejo empezó a levitar hasta quedar parado sobre el altar de rituales. El espejo se quedo quieto y la tapa del bote donde guardaba mis pinceles salto y callo al suelo, un pincel salio flotando y sumergió la punta en la mezcla de pintura que instantes antes yo había preparado, luego se dirigió hacia donde estaba el espejo y empezó a hacer trazos en el aire frente a el, como si le sirviera de referencia para ver lo que hacia. Con la nada como superficie, el pincel dibujo una mano humana que una vez terminada, tomo el pincel entre sus dedos y continuo dando vida a la nada, hasta que una segunda mano quedo terminada con todo y brazo. El pincel cambio una y otra vez de mano, hasta que al final estaba ante mí un ser con forma de hombre, que se había auto dibujado. Un fuerte olor empezó a invadir la atmosfera y el silencio era un agujero negro que atraía todo hacia su centro, fue ahí donde coincidieron la mirada del engendro y la mía. Hubo un momento en que en vez de miedo, sentí algo parecido a la ternura al ver a aquel extraño ser mirándome en silencio, con sus ojillos bizcos mientras escurría pintura sobre el suelo de la habitación. Después de un instante elevo las manos a la altura de su cara y se miro las palmas, se recorrió el cuerpo con la mirada de arriba abajo, parecía estar comprobando que estuviera completo. Elevo sus manos una vez más y se toco la cara bruscamente deformándose un poco la nariz. Luego se palpo las orejas y termino por zafarse la izquierda, logro sostenerla un instante antes de que se le escurriera entre los dedos, fue cuando pareció darse cuenta de lo frágil y efímera que seria su existencia en este mundo…y entonces me hablo.
Alan.



No hay comentarios:
Publicar un comentario